Creación de los astros (Parte II)


Creación de los astros parte II

Las estrellas

En la choza estaba la madre, la hija embarazada, las dos desde lo lejos presenciaron cómo el muchacho subió al cielo y se transformó en luna, la madre se puso muy triste, sabía que su hijo nunca más estaría con ellas.

La madre no dejaba de estar nerviosa y angustiada, la ausencia de su hijo no le permitía concentrarse y mantenerse tranquila, esa noche, mientras caminaba por la aldea, no dejaba de mirar al cielo mientras sus lágrimas rodaban por sus mejillas.

El sendero  que había tomado era muy peligroso, pero no le importó y continuó caminando, su hija estaba a punto de dar a luz, ella, para no sentirse sola, salió detrás de su madre en caso de necesitar ayuda en su parto.

El vientre de la joven era muy grande, los bebés golpeaban sus entrañas como advirtiéndole los peligros de la selva, incluso intentaban dirigirle a la madre por donde debía ir, la joven se confundió y terminó perdiéndose en la obscura noche.

La joven se sentó sobre una roca cerca de un río para descansar, los bebés, le empezaron a hablar: -Mamita, mamita, queremos que nos des una flor-, la chica muy contenta que sus hijos le hablaban hizo un esfuerzo, se levantó y tomó una hermosa orquídea, se volvió a sentar y la puso sobre su vientre-, luego los bebés volvieron a decirle: -Mamita, queremos un girasol y la madre nuevamente se levantó, buscó cerca un girasol y volvió a ponerla con mucho esfuerzo y dolor sobre su vientre.

La avispa que estaba muy cerca de allí, escuchó todo lo que los bebés habían pedido, se acercó volando y levantando la voz dijo a los bebés: -ustedes niños, son unos inconscientes, solo pasan pidiéndole cosas a su madre, no se dan cuenta que ella está muy cansada-, los bebés se quedaron en silencio, fue el primer consejo que recibieron los bebés de uno de los habitantes del bosque.

La joven, luego de haber descansado, se levantó y continuó la búsqueda de su madre, se despidió de la avispa y se alejó.

En el camino se encontró con una anciana,  ella al verla embarazada le dijo: -Venga mijita, venga a descansar, estoy sola en mi casa, mis hijos salieron de cacería, nadie te molestará-, la joven aceptó, ya no avanzaba más con su embarazo.

En cualquier momento, los bebés estarían a punto de nacer, lo que no sabía la muchacha era que la anciana le estaba llevando a la casa de los peligrosos tigres de la selva.

Al llegar, la abuela continuó diciéndole: -mis hijos son buenos cazadores y están por llegar, pero creo que deberás esconderte, porque si te llegan a encontrar, tu vida puede correr un grave peligro.

La abuela tomó la mano de la joven y la ayudó con mucho cuidado a subirse sobre los maderos en lo alto de la choza, allí la abuela tenía una vasija grande de barro, allí se escondió.

La chica estaba muy asustada, cuando llegaron los hijos de la anciana, llegaron todos en forma de grandes tigres, estaban enfurecidos.

Lo primero que hicieron es percibir un extraño olor dentro de la choza, había más de diez tigres, el más grande de todos le dijo a su madre con voz gruesa: -Hay un olor extraño aquí-, otro de ellos también habló: -es verdad, hay un olor especial, diferente, si encontrara su procedencia, lo devoraría de un solo bocado, seguro debe ser una comida especial que nuestra madre esta escondiendo-.

La anciana que también podía convertirse en tigre, rugió y les dijo enojada: -¡Acaso no se dan cuenta que soy yo!, dejen de pensar en cosas que no existen-, los tigres no se quedaron tranquilos, su gran olfato no los engañaba.

En el grupo de tigres, había grandes y pequeños, machos y hembras, blancos y con rayas, uno de ellos, el más grande, pegó un brinco y subió a la estructura de la casa junto a la gran vasija, miró el contenido de la vasija y rugió fuertemente, había descubierto la presencia de la joven, de un zarpazo, reventó la vasija y la chica cayó al suelo.

Con el impacto de la caída, la chica se golpeó la cabeza y murió, la abuela antes de que sus hijos los tigres salten para devorarla, rápidamente volvió a rugir con todas sus fuerzas y les dijo: -esperen, siendo yo la dueña de esta casa, pediré que me entreguen sus entrañas, todo lo demás será para ustedes-.

Al tigre gigante, le pareció justo el pedido de su madre, se acercó y le abrió el estómago, tomó sus entrañas sin percatarse que estaban tres pequeños bebés vivos y se los entregó a su madre.

La anciana tomó entre sus manos, los colocó con mucho cuidado en una vasija de barro junto al fogón cerca del humo, para que sus hijos tigres no se percataran de su contenido.

Cuando los tigres terminaron su comida, se internaron nuevamente en la selva, la abuela miró la vasija y milagrosamente constató que los bebés no habían muerto, la anciana los limpió y les dio los cuidados necesarios a los tres bebés de la joven muerta.

Transcurrió  el tiempo, los bebés crecieron, eran dos fuerte varones y una linda y valerosa mujercita.

Los niños y la niña al crecer y verse rodeados de tigres, comprendieron que no pertenecían a ese clan, uno de los niños dijo: -supe que nuestra madre fue devorada por estos Tigres, estoy pensando que debemos hacer algo para vengar la muerte de nuestra madre-, sus hermanos estaban de acuerdo.

El tiempo seguía transcurriendo, los niños crecieron hasta hacerse jóvenes, pasaban todo el día junto a la anciana, siempre le acompañaban a cortar madera en el bosque, durante todos esos años, habían diseñado un plan para vengarse de los tigres.

La próxima vez que estuvieran con la anciana en el bosque, tomarían sus lanzas y la matarían, como sus hijos los tigres se encontrarían muy lejos de la choza, no se darían cuenta de la muerte de su madre, luego le cortarían la cabeza y la podrían dentro de la choza.

Así procedieron, hicieron justamente todo lo planificado, cuando tuvieron la cabeza en sus manos, la llevaron hasta donde estaba el fogón prendido, estaban cocinándo unas carnes para él almuerzo de los tigres en una gran olla de barro.

Los hermanos, pusieron la cabeza de la abuela en el fondo de la olla que estaba hirviendo, la taparon y salieron hacia el bosque para ocultarse.

Los tigres, regresaron de su recorrido,  cuando entraron en la choza, lo primero que notaron era la  ausencia de su madre, pensaron que debía estar cortando leña, así que se dispusieron a servirse lo que estaba en el fogón cocinándose.

Entre tanto, los tres hermanos, pidieron al espíritu de la selva ser convertidos en pájaros, de esta manera podrían estar lejos y seguros del eminente ataque de los tigres, el espíritu de la selva los escuchó y les concedió su pedido.

Una vez que ya eran pájaros, volaron en dirección a la aldea de los tigres, cuando llegaron,  miraron cómo se alimentaban todos juntos y las aves les empezaron a cantar al unísono: -así como ustedes se comieron a nuestra madre ahora ustedes se comerán a la suya-.

Los tigres regresaron a ver a los tres pájaros  y enfadados por la interrupción de su almuerzo, trataron de atraparlos pero no tuvieron éxito, mientras volaban volvieron a repetir: -así como ustedes se comieron a nuestra madre ahora ustedes se comerán a la suya-.

Uno de los tigres, se preocupó por su madre, salió de la aldea y se internó en el bosque, fue donde su madre solía cortar la madera todos los días y miró con terror el cuerpo lleno de ceniza sin la cabeza sobre sus hombros…., ¡su madre estaba muerta!.

Regresó rápidamente a la aldea, los grandes saltos que daba lo hacían volar por los aires, cuando llegó, se acercó a la vasija de barro y metió la garra hasta el fondo, empezó a buscar con mucha ansiedad la cabeza de su madre, tanto revolvió toda la vasija, hasta que pudo encontrarla.

Los pájaros ya habían levantado el vuelo y se alejaron habiendo cumplido una parte de la promesa de venganza que habían hecho.

Las tres aves se reunieron en el bosque, ahora estaban planeando cómo deshacerse de todos los tigres, solo así podrían estar libres de peligro y evitarían ser devorados por una feroz venganza que llevarían adelante los felinos.

Los pájaros volaron hasta un largo puente de madera que estaba sobre un caudaloso río, que usualmente era utilizado por los tigres para llegar a la otra orilla del río, era un puente muy largo con listones de madera, su estado era defectuoso, las aguas lo habían dañado, las condiciones del puente eran muy peligrosas.

Los tres hermanos dejaron de ser pájaros y volvieron a ser humanos, tomaron unas lanzas muy afiladas y prepararon el ataque final, se ocultaron al final del puente, sabían que si lograban matarlos a todos, terminarían para siempre con los tigres y así no habría venganza por parte de ellos; los tres hermanos estaban a punto de terminar con todos los tigres de la selva.

Los tigres, sin saber lo que les esperaba, volvieron a salir de cacería, fueron en dirección hacia el puente, no sabían que los hermanos les habían preparado una trampa; una de las tigresas estaba preñada y por el peso estaba cansada, ella iba lentamente al final de todo el grupo.

Los dos hermanos, listos para el ataque, debilitaron el puente para que se cayera cuando pasaran los tigres, llegaron y casi por la mitad del recorrido, el puente se desplomó.

Los tigres empezaron a caer al río, los hermanos con lanzas las aventaban con fuerza y les atravesaban los cuerpos de los tigres que caían sin vida en las frías aguas del río, los que estaban heridos terminaron muriendo por ahogamiento.

La tigresa que estaba preñada, por estar al final de los tigres miró todo lo que estaba sucediendo, tomó un fuerte impulso y se elevó por los aires logrando cruzar el puente, en el aire esquivó todas las lanzas que le fueron arrojadas por los tres hermanos, la tigresa, al caer al suelo, se levantó y se internó en la selva mientras corría, nunca nadie más volvió a saber de ella, pero lo que sí sabemos es que, gracias a la tigresa, se salvó que su especie desapareciera del bosque.

Los hermanos satisfechos por lo que habían logrado, supieron que estarían a salvo, entonces, decidieron llamar al lagarto para que los ayude a cruzar el río, comenzaron a gritar: -Lagarto ayúdanos, lagarto ayúdanos-.

Un viejo y gigante lagarto se presentó enfadado, le habían interrumpido su descanso, los jóvenes le pidieron que los transportara a la otra orilla para continuar su camino, el lagarto enfadado aceptó.

Pidió a uno de ellos que subiera en su lomo para pasarlo, luego regresó por la segunda hermana, hasta que por fin regresó por el tercer hermano, el lagarto ya estaba muy molesto, cuando dejó al tercer hermano en la orilla, se despidió de él arrancándole la pierna y se la llevó río abajo.

Los dos hermanos, al ver lo ocurrido, corrieron en búsqueda del lagarto que se había llevado la pierna de su otro hermano, al final del río, se encontraron con muchos lagartos, como no sabían cuál de ellos era, empezaron a luchar con cada uno de ellos, les abrían sus barrigas con las lanzas y entraban a  buscar la pierna perdida.

Pasaron toda la tarde hasta que por fin la encontraron, tomaron la pierna y regresaron, cerca miraron plantas medicinales mágicas, tomaron algunas y prepararon una crema, le untaron la pierna al cuerpo de su hermano y él pudo volver a caminar.

En la noche mientras descansaban luego de la lucha con los lagartos, los tres hermanos se detuvieron a mirar a la solitaria luna, ellos sentían especial cariño, pero no sabían que era su padre, los muchachos invocaron nuevamente a los espíritus y pidieron que se les concediera un último deseo, era el acompañar a la luna y brillar con luz propia en el firmamento.

A los espíritus les pareció una buena idea y accedieron, los transformaron en estrellas luminosas, los espíritus vieron lo que habían creado y les gustó, y más tarde, empezaron a llenar el firmamento de estrellas.

Si tu levantas la mirada al cielo en un noche estrellada, podrás encontrar a la luna con una especial compañía, tres estrellas  juntas titilantes que nunca se han separado y estoy seguro que tampoco estarán pensado hacerlo.

 

@Copyright 2012

3 comentarios sobre “Creación de los astros (Parte II)

  1. Me pareció una historia muy agradable, debido a la fantasía y a la trama interesante con la que esta se desarrolla. Un relato que muestra cómo los pueblos amazónicos, en su afán por explicar el origen de las cosas de su alrededor, crean fabulosas leyendas, basadas en la magia de la selva, que van trascendiendo en el tiempo.

  2. Increible! Me ha encantado! Tanto la primera parte como la segunda tienen una imaginacion y un poder especial para transportar e imaginar como pudo haber sucedido todo! derrepente te transportas a la Selva!

Deja un comentario, muchas gracias

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